¿Cómo conservar semillas de la huerta?

En esta oportunidad te vamos a mostrar cómo obtener semillas de los frutos cosechados, una actividad fundamental para lograr un ciclo de cultivo completo y que la hermosa experiencia de una huerta propia no muera con el cambio de temporada. En este caso vamos a extraer las semillas de un tomate cherry amarillo, característico por su sabor dulce, ideal para agregar color a las ensaladas veraniegas, o para disfrutarlo como snack. Sin embargo, la misma metodología se puede aplicar a la mayoría de los frutos de la huerta.

Lo primero que debemos hacer es seleccionar aquellos frutos de la planta que se encuentren suficientemente maduros, es decir, que hayan cambiado su coloración verde inicial por el color definitivo (en la mayoría de los tomates, será un rojo intenso, en otros un dorado/amarillo). Una manera adicional de asegurarnos que los frutos están maduros es utilizar el tacto. A diferencia de los frutos verdes, los frutos maduros no deben sentirse rígidos al tacto, debe ser posible apretarlos sin que estén demasiado blandos. Es decir, deben estar a punto, como cuando vamos a consumirlos.

Además de recolectar los tomates que vamos a utilizar, vamos a necesitar una tablita, un cuchillo, un colador fino, y un plato o bandeja para colocar las semillas extraídas. Además, se necesita un recipiente tipo frasco (puede ser de comida, pero debe ser lavado cuidadosamente) para guardar las semillas hasta la próxima temporada.

Estos son los elementos que necesitas para recolectar las semillas.

Estos son los elementos que necesitas para recolectar las semillas.

A continuación, el paso a paso:paso-a-paso

1) Cortamos los tomates por la mitad, extraemos la pulpa (que contiene las semillas) sobre el colador.

2) Una vez que tenemos todas las semillas en el colador, las lavamos con agua de la canilla, para eliminar toda la pulpa que sea posible. Podemos ayudar con los dedos, frotando suavemente las semillas pero sin apretarlas demasiado.
Repetir la operación hasta que hayamos eliminado prácticamente toda la pulpa.

3) Colocamos las semillas en un plato, separándolas con cuidado de no apilarlas, para que puedan secarse adecuadamente. Al plato lo debemos dejar en un lugar al reparo de la luz solar, del viento y de la humedad excesiva. Dependiendo de la temperatura ambiente, esta etapa puede demorar entre 48 y 96 hs aproximadamente.

4) Una vez que las semillas se encuentran totalmente secas, procedemos a despegarlas cuidadosamente del plato (podemos ayudarnos con una espátula, o una cucharita) y las colocamos en un frasco con cierre hermético. Es fundamental que las semillas estén completamente secas, ya que de lo contrario podrían aparecer hongos. Rotulamos el frasco (recomiendo poner nombre de la variedad y fecha de cosecha) y lo guardamos hasta la siguiente temporada! (las semillas pueden durar muchísimos años dependiendo de la especie).

Ésta misma metodología la podemos emplear para extraer semillas de tomates redondos, peritas (donde además, si somos cuidadosos, podemos consumir el fruto) y también de otros cultivos de primavera verano como, pimientos, berenjenas y zapallitos. Lo importante en todos los casos es ser ordenado, tener todos los materiales listos ántes de comenzar a trabajar y sobre todo, ser muy cuidadoso cuando almacenamos las semillas.

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