Los ingredientes ocultos de la ensalada

Si sos una de esas personas impresionables, quizás sea una buena idea discontinuar la lectura de este artículo. Si por el contrario querés saber que comés cuando vas a la verdulería, voy a contarte lo que diversas investigaciones hallaron en frutas y verduras.

La producción convencional de vegetales (lo que solemos llamar “frutas y verduras”) utiliza gran cantidad de insumos químicos durante todo el cultivo. Estos productos, comúnmente denominados agroquímicos, contienen sustancias con diferentes grados de toxicidad que sirven para combatir y eliminar otras plantas (herbicidas), insectos, hongos y otras amenazas que disminuyen el rendimiento productivo. Al igual que cualquier remedio que tomamos cuando nos enfermamos, todos estos productos tienen una suerte de prescripción e indicación para su uso. Uno de los conceptos claves es el de “período de carencia” que no es ni mas ni menos que el tiempo que debe transcurrir para que sean aptas para consumo humano (en teoría, es el tiempo en el cual las moléculas de la sustancia activa deberían degradarse).

Produccion Convencional

Ahora bien, ¿se respetan los tiempos de carencia en la producción convencional? Un estudio publicado por la Universidad Nacional de La Plata descubrió que el 76.6% de las muestras tomadas del Mercado Central (cítricos, morrón, hojas verdes, zanahoria, cebolla de verdeo, zapallito, remolacha, berenjena, papa, cebolla, pera) dieron positivas en al menos un compuesto de los insecticidas, fungicidas y herbicidas estudiados, y el 27,7% dieron positivo para 3 o más compuestos. Además, el estudió concluyó que casi el 10% de las sustancias aplicadas superaban el límite máximo regulatorio establecido por el Estado. Es decir, 8 de cada 10 frutas y/o verduras que compramos en cualquier verdulería, poseen trazas de sustancias que son nocivas para la salud. 

En línea similar, estudios realizados por INTA y SENASA publicados recientemente revelaron que muchos cultivos presentaron un exceso de residuos de agroquímicos, en muchos casos superando el límite permitido. El ranking (en % de superación del límite establecido) se conformaba con Lechuga (47%), Apio (21%), Espinaca (15%), Pimiento (7%) y Acelga (6%). Lo más preocupante es que la tendencia se agravó en los últimos 2 años, cuando en promedio las muestras mostraron un incremento del 5% en los valores de exceso.

En otras palabras, cuando invitamos a alguien a comer y le ofrecemos una ensalada de lechuga y tomate compradas en cualquier verdulería de la Ciudad de Buenos Aires, deberíamos agregar que viene condimentada con Clorpirifos, Profenofos, Metamidofos, Dimetoato, Carbofuran, etc.

Bon apetit (?)

Fuente: Página 12, INTA.